Eva Banda, directora de ENARA, “Para respetar hay que conocer”

La vida es mucho más que aquello que estamos acostumbrados a observar. Es ésta una de las conclusiones que desde Línea Verde hemos extraído después de invertir tan sólo tres horas en la Finca de El Garzo de las Matas (Las Rozas), junto a Eva Banda, Beatriz M. Miranzo y Sergio Medrano, quienes forman parte de ENARA. 

Eva, Doctora en Biología, especialista en zoología, ornitología y anilladora experta de aves, además de investigadora. Bea, licenciada en Biología, investigadora y anilladora experta. Y Sergio, estudiante de Biología en la Universidad Complutense de Madrid, colaborador en el grupo Seguimiento de Fauna de la facultad, en anillamiento y seguimiento de cajas nido, que se encuentra realizando sus prácticas en Enara Educación Ambiental y formándose para obtener el título de anillador experto. Los tres comparten dos cosas, su campo de estudios y, de especial relevancia, la pasión y la vocación que sienten hacia lo que hacen cada día. 

Ellos, con claras muestras de complacencia y entusiasmo, nos abrieron una pequeña ventana a la ciencia a través de ENARA. Sí a la ciencia, ya que, tal y como se infiere de las palabras de estos tres profesionales, "ciencia es algo más que lo que se hace en un laboratorio con una bata blanca". 

Lo que estos tres biólogos nos mostraron fue solamente una pequeña parte de su vasto conocimiento en cuanto a la conservación del medio que nos rodea, con todo lo que ello supone. Comenzaron por hacernos sentir parte del lugar en el que nos encontrábamos y terminaron consiguiendo que tuviésemos una sensación de simbiosis con las especies animales que nos rodeaban. Hicieron que, tanto niños como adultos, entendiésemos y apreciásemos cada detalle de lo que allí nos explicaban. Mucha y muy rica información sobre la anatomía, el comportamiento de las aves, el proceso de anillamiento de las mismas y sus utilidades. Conocimientos que serán difíciles de olvidar porque allí las paredes del aula se sustituyen por los árboles en los cuales anidan estas especies. Las ventanas son las nubes y el techo, el propio cielo. Componentes que nos hacen notar los cambios de temperatura que también sufren las criaturas que allí viven, al menos durante una temporada del año. 

Tres horas en la Finca de El Garzo fueron suficientes para que los tres biólogos nos contagiasen su entusiasmo a través de la actividad de anillamiento científico, que lleva funcionando desde abril de 2013. Pero es que, además de esta actividad, ellos llevan a cabo, en diferentes entornos, rutas ornitológicas, sendas botánicas, sendas de huellas y rastros, revisión científica de cajas nido y otros talleres. Así como también realizan celebraciones de cumpleaños ambientales. 

Hoy Eva, Sergio y Bea, cuentan a Línea Verde los detalles acerca de lo que hacen para que, todos aquellos que quieran, puedan acercarse un poco más al conocimiento de nuestra naturaleza. 

Nosotros nos marchamos pensando en que volveremos para seguir explorando y conociendo aquello que nos rodea, pues es el único modo de respetarlo y cuidarlo. Y tú, ¿te animas a pasar un día junto a ENARA?

¿Cómo y por qué surge ENARA?

ENARA, que significa “golondrina” en vasco,  surge de la necesidad. 

Yo trabajaba en el Ministerio de Medio Ambiente, coordinando la oficina de anillamiento del Ministerio. La cerraron y me quedé en paro durante un año. Esto también lo hacía a modo de investigación, ya que soy investigadora de Biología de la Universidad Complutense. Diversos ayuntamientos nos pagaban por proyectos. Con la crisis lo perdimos todo y ENARA fue una forma de encontrar trabajo. Decidí emprender para seguir adelante. 

Nosotros hacemos ciencia y enseñamos a las personas. Esto me permite seguir investigando y a la vez vivir. 

Aquí conmigo están Sergio,  que está haciendo sus prácticas de empresa y dentro de poco llevará a cabo su trabajo de fin de grado; y Bea, que está haciendo su tesis doctoral y la forma de financiarla es el trabajo aquí. 

¿Cuál diríais que es el objetivo de ENARA?

El  objetivo principal es acercar la ciencia a las personas, de hecho el lema de nuestra empresa es “la ciencia al alcance de todos”. 

Es necesario que la ciencia sea divulgada, no sólo por la importancia que entraña en sí misma, sino para conseguir financiación y poder llevar a cabo los distintos proyectos. 

Además, obviamente, no es posible tener a 90 niños en un laboratorio, pero sí se les puede enseñar aquí – en un entorno natural de las características de El Garzo- , donde pueden acercarse tanto a la ciencia como al medio ambiente. Y no sólo niños, sino también adultos, por supuesto. 

Para respetar tienen que conocer, por lo que esto es también la forma de hacer educación ambiental: conseguir que se respete el hábitat en el que nos encontramos en cada momento y el trabajo que hacemos (por eso explicamos las características del entorno). Además, conseguimos que las personas vean a las aves de otra forma. 

Según hemos observado, lleváis a cabo actividades para fomentar la educación ambiental tanto para centros educativos, como para familias y grupos y, además, realizáis celebraciones de cumpleaños y eventos, ¿cuál ha sido el camino por el que ha pasado ENARA hasta llegar a este despliegue de talleres y cursos? 

Para empezar, destaco que nosotros somos biólogos, no comerciales, entonces hemos tenido que aprender de otras personas. Esta empresa, por ahora, no tiene muchos competidores. Por eso, el canal principal por el que se llega a la gente es el boca a boca,  a través de las redes sociales y mediante la elaboración de nuestra página web. 

En cuanto a los cumpleaños, hacerlos aquí supone una parte mucho más educativa, pero también son divertidos. 

La empresa lleva ahora dos años y medio de andadura. 

¿Puedes contarnos un poco cómo se llevan a cabo estas actividades, a nivel organizacional, para que las personas que nos lean puedan acceder a esta información y sumarse al aprendizaje ambiental desde la observación directa?

Cuando las personas acceden a nuestra información a través del boca a boca o las redes sociales o web, llaman y hacen su reserva. Se les envía la información previamente y se les explica lo que van a hacer. 

Así mismo, tenemos relación con determinados ayuntamientos y el Jardín Botánico de Madrid (CSIC), que tienen mucha más difusión y consiguen que, a través de ellos, las personas vengan a realizar nuestras actividades. Ellos tienen mucha más difusión en sus perfiles sociales de la que podamos tener nosotros. 

¿Los cumpleaños son sólo algo para niños o vienen muchos adultos a celebrarlo?

Para ambos. Obviamente todas las actividades están adaptadas a la edad. 

En cuanto a los centros educativos, nos adaptamos según el currículo, la etapa educativa. Adaptamos tanto el lenguaje como el contenido de las explicaciones que damos.  En la edad infantil nos dedicamos más a la anatomía de las aves y usamos metáforas o similitudes para expresar la mayoría de las cosas. A los niños más mayores y a los adultos ya se les puede hablar de investigación.

Entiendo que uno de los valores añadidos de ENARA es, precisamente, la observación y la experimentación directa y que no es lo mismo, en el área medioambiental, enseñar desde un plano meramente teórico (en el aula) ¿cuál es tu opinión al respecto Eva?

En un ambiente meramente teórico no se puede experimentar directamente claro, un profesor puede dar explicaciones, pero hasta que no se ve o toca a las aves, no se tiene verdadera noción de lo que se aprende. Una experimentación directa te lleva a un conocimiento mucho más profundo. 

Y las personas te recalcan -según enfatiza Bea en este punto de la entrevista- que cuando están aquí se sienten parte del entorno y por ello notan que les interesa y aprenden más y mejor. Es todo mucho más interactivo, especialmente para los niños

Si nos centramos en las actividades que realizáis, ¿podéis contarnos resumidamente cómo se desarrollan y qué puede aportarle a un ciudadano cualquiera acudir a ellas?  

Estas actividades ayudan a las personas a ver cómo trabajamos los científicos y, por otro lado, fomenta la implicación en educación ambiental -explica Eva-. Según donde estemos, explicamos un poco ciertos detalles que llevan a las personas a implicarse en la conservación del entorno. Nos adaptamos a los problemas conservacionistas de cada lugar e intentamos que la gente conozca el medio en el que se encuentra y qué aplicaciones tiene la conservación de las aves o de los hábitats. 

Y algo muy importante en la sociedad - comenta Bea con determinación-  es que muchas personas no son conscientes de que la ciencia se puede hacer de muchas maneras y no sólo en un laboratorio.  Es muy importante que se tenga en cuenta la ciencia dirigida a la conservación del medio, ya que sólo así podremos conseguir recursos económicos suficientes. 

Siempre hacemos anillamiento, como actividad estrella y, según cada centro educativo o grupo de personas, podemos hacer otras actividades, que son llevadas a cabo por expertos en cada una de las materias. Destacan la senda de huellas y rastros, sendas botánicas, rutas ornitológicas y revisiones científicas de cajas nido. 

En este sentido, para alcanzar los objetivos marcados, el equipo humano que compone ENARA es imprescindible, ¿no es así? 

Por supuesto. En ENARA solamente hay biólogos, licenciados o doctores, puesto que ya bastante mal lo estamos pasando – asegura Eva entre risas. 

Realmente aquí trabajamos Bea, a la que dirijo también su tesis doctoral y está financiándose la tesis trabajando en Enara; Yolanda y yo. No obstante, tenemos un montón de colaboradores, todos biólogos. Se trata de Sergio,  haciendo sus prácticas de empresa y preparándose para el examen de anillador; Mirian Conde, que hizo también sus prácticas de empresa, su trabajo de fin de Grado y está preparándose para el examen de anilladora; Arancha Jimenez, que hizo su trabajo fin de grado y está haciendo su trabajo fin de Master; y Daniel Bustillo, que está preparándose para el examen de anillador y probablemente haga la tesis doctoral con los datos obtenidos. 

Imaginamos que para realizar este tipo de actividades tienes que invertir bastante tiempo de tu vida, por lo que presuponemos que, además de la profesionalidad, la devoción forma parte del espíritu que une al equipo de ENARA, ¿puedes hablarnos un poco de ese sentimiento común que la plantilla de Enara comparte?

En este trabajo, la devoción es una de las cuestiones principales- comenta rápidamente Bea. 

Piensa que trabajamos cualquier día de la semana, a las 6:30 de la mañana todos los días y en verano a las 5:00- argumenta Eva-. La familia por las mañanas no existe ni entre semana ni en fines de semana. Pero, al haber estado en paro, lo que queremos es trabajar todo lo posible. No obstante, no es sólo por trabajo, sino porque nos apasiona. Y aquí sólo vienen personas apasionadas. Hacemos nosotros  mismos la selección. 

Ha pasado por aquí mucha gente que ha empezado y, pasado un tiempo, ha dicho que no podía aguantar esto. 

A las 6 de la mañana, con todo helado, a 10 grados bajo cero… Se trata de un trabajo muy vocacional. Las personas que se quedan aquí son las que tienen vocación. Nosotros intentamos  transmitirles la misma devoción por cada cosa que hacemos. Yo anillo aves todos los días, pero es que cada vez que lo hago es para mí algo muy bonito. Y nos levantamos todos muy felices para venir. 

Tal y como hablamos,  todos aquí sois especialistas de vuestro ámbito, ¿podemos decir, para los más escépticos, que ese es uno de los avales de la profesionalidad con la que trabaja ENARA?

Totalmente. Se trata de un aval importantísimo. Sólo pueden venir biólogos y especializados en los temas que aquí tratamos. 

Especies animales con las que tratáis… Hablemos de animales.  

Depende de la época del año. Ahora mismo tenemos los pájaros que están en su momento de migración o de invernada. Además, aquí se observan águilas imperiales y otras especies amenazadas. A kilómetro y medio está criando el águila imperial ibérica, que se encuentra en un rango de amenaza mucho mayor que los elefantes o los osos panda. Vemos buitres negros, leonados o el águila calzada, que crían aquí. 

También hemos hecho un análisis de especies que hay de mamíferos. La berrea la oímos todas las mañanas en esta época. Y tenemos catalogadas plantas amenazadas y que hay que conservar. 


Lanza, por favor, un mensaje para los ciudadanos. 

Para respetar hay que conocer. Si quieres conservar algo hay que conocerlo- asevera Eva. 

Y el problema que hay en este ámbito – tal y como destaca Bea- es el enorme grado de desconocimiento que existe. 

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